Gracias a la aparición de los humoristas de Muchachada Nui nos hemos apropiado de un término que hace referencia a una cuestión en concreto: la posibilidad, horrible posibilidad, de abandonar lo cool y convertirnos, a nuestro pesar, en viejunos. Mucha gente, al usar ciertas expresiones y modismos, parecen sacados de otra época, y sin embargo esta cuestión no es cierta, porque el que usemos algunos dichos populares no nos convierte en personas aviejadas, sino en seres humanos conscientes de su historia.

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Y es que los refranes han estado siempre en el ambiente cultural y etnográfico de nuestro país. Antes eran mucho más habituales y se podían escuchar de boca de nuestros abuelos, padres o tíos, pero hoy en día se van convirtiendo en remembranzas de antaño, en algo que los adolescentes apenas si conocen (y que les da el aura de viejunez). Y eso que este tipo de sabiduría popular sirve absolutamente para todo. Si hemos tenido un buen día hay un refrán, y si ha sido una mala jornada también. Si nuestra amistad con una persona nos es grata sabemos que la sabiduría popular tiene una frase para ello, pero también para que no nos fiemos en exceso. Para madrugar, para acostarse tarde, para cenar abundantemente, para no hacerlo, en español podemos referirnos a estas cosas usando un refrán.

Incluso las nuevas tecnologías se han unido a la causa. En efecto, no solamente porque tenemos páginas en la Red de redes donde podemos hallar refranes que nos va a decir los más conocidos y usados y qué significan, sino porque se van creando modificaciones de los refranes más antiguos y se van convirtiendo en accesibles para el mundo  virtual. Así, podríamos decir que más vale conexión a mano que Wifi del vecino, o De buenos virus están los ordenadores llenos… El caso es renovarse, y creemos que en este campo se puede innovar mucho.

Lo que hay que deshacer es esa idea mal planteada de que estamos ante algo viejo o que no tiene aplicación alguna en nuestra ajetreada vida social y laboral (el que la tenga, claro). Creemos que utilizar un refrán típico nos va a quitar la etiqueta de persona sofisticada y culta, cuando precisamente recurrir a la sabiduría popular nos imbuye de un marchamo de tradición muy grato. No es ningún misterio el afirmar que incluso en ambientes académicos elevados, cual es el caso de la Universidad, se utilizan este tipo de expresiones para resumir e forma adecuada una situación o referirse a un hecho particular. Así que no tengas ninguna prevención ni idea preconcebida y recurre a un refrán para enfatizar un tema del que estés hablando con otra persona. Seguro que en tu cabeza van a sonar los ricos matices de lo nuestro, de lo que todavía está vivo y se resiste a morir.

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