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Libros digitales vs. impresos

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De seguro les ha pasado que necesitan conseguir un libro y la primera idea que tienen es acudir a la librería más cercana. Específicamente en Cochabamba, la primera opción suele ser el pasaje que se encuentra detrás de las oficinas de Correos por los precios económicos y por los resúmenes tentadores de libros que allí ofrecen. Algunas otras librerías son Plural Editores, 1000 Libros, Yachayhuasi y Verbo Divino, entre otras.

Pero algo muy frecuente entre los jóvenes colegiales y universitarios, es el dilema entre acudir a la librería o al internet para realizar la compra o la descarga. Ambas opciones tienen sus beneficios, pero también algunos puntos en contra. No cabe duda que la era digital afecta varios aspectos de nuestra rutina diaria y diversas necesidades, sobre todo las intelectuales. Es entonces cuando se establece una especie de batalla entre los libros digitales y los impresos.

Google Books y el ambicioso intento fallido de crear un “cerebro mundial”

Hace algunos años atrás, Google se obsesionó con la idea de crear una especie de gran biblioteca mundial, que reuniera de forma digital todos los libros del planeta. Durante el año 2002 procedió a escanear varios libros y almacenarlos en su biblioteca. Sin embargo, el hecho no agradó a todos.

Muchos de los libros que Google había estado almacenando en su base de datos, se encontraban protegidos bajo derechos de autor. Se habían firmado convenios y permisos con algunas de las universidades más importantes del mundo, como Harvard, Michigan y Stanford. Pero no se pidió autorización a los autores de los libros. Ante lo cual los escritores reaccionaron, ya que percibieron cierta intención de monopolizar sus obras por parte de esta multinacional.

Entonces, en el año 2005 el Gremio de Autores de América y la Asociación de Editores Americanos iniciaron un juicio contra Google que concluyó con una fuerte suma de dinero que esta empresa tuvo que pagar a causa de los daños ocasionados. Sin embargo en el 2013 Google Books terminó ganando el juicio para digitalizar libros bajo usos justos. Desde entonces han firmado acuerdos individuales con algunos autores para mostrar partes de sus obras en internet y publican libremente los libros que no se encuentran protegidos por derechos de autor.

Beneficios y puntos en contra de los libros digitales

Los libros digitales obviamente no representan ningún problema para ser transportados y no son nada pesados. Podemos almacenarlos en nuestros celulares, tablets u ordenadores.

Muchos libros digitales se encuentran disponibles para ser descargados libremente sin ningún costo. Incluso algunos que sí realizan ciertos cobros lo hacen en montos mínimos. Eso les da un punto a favor al ser más económicos que los libros impresos, sobre todo respecto a los libros de medicina, investigación y ciencia, enciclopedias y otros.

Cuando buscamos un determinado libro digital lo hacemos desde nuestra comodidad, simplemente activando nuestra conexión a internet y navegando. En cambio la búsqueda de un libro impreso requiere un gasto de tiempo y dinero con los cuales no muchos cuentan hoy en día.

Sin embargo, hay quienes evitan la descarga y consulta de libros digitales debido a los problemas que los dispositivos electrónicos causan en la visión y además porque no pueden realizar sus notas y agregar sus marcadores en las páginas, entre otros defectos que les hallan.

Tradición, costumbre, comodidad, afecto y otros sentimientos por los libros impresos

Los lectores asiduos aun prefieren hacer uso de los libros impresos. Generalmente los fanáticos del mundo de la lectura tienden a doblar las páginas para marcarlas, poner notas en ellas, pegar recordatorios o simplemente anotar sus comentarios en los espacios blancos. Detalles que los libros digitales no ofrecen.

Actualmente se realizan centenares de ferias del libro alrededor del mundo. Sólo en Cochabamba se llevan ca cabo un promedio de 10 ferias anuales, sin contar a las realizadas en menor escala o en las universidades privadas. Existen ciertos reglamentos en Bolivia que buscan favorecer la producción y la comercialización de este material intelectual. Por ejemplo, la Ley del libro y la lectura “Óscar Alfaro”, promulgada el 2013, busca promover el hábito de la lectura y su difusión a través de la reducción de impuestos en la venta de libros, organización de ferias y otros eventos relacionados. Sin embargo, no se aplica del todo y el tema ha quedado relegado.

Por otro lado, las editoriales y librerías se aferran a los libros impresos en nuestro medio. El hábito de vender productos en físico y recibir el dinero de forma instantánea es a lo que el mercado local está muy acostumbrado. Además el movimiento económico generado por los libros impresos no se podría comparar al libro digital. Debido a que el precio sería diferenciado, pues en el digital no se ha gastado papel ni tinta, ¿verdad?

Además, en Bolivia aún no existe un reglamento comercial que contemple exclusivamente a los libros digitales. Hablamos de costos establecidos, permisos concedidos por parte de los autores, sistema de facturación para ese tipo de material, etc. Son aspectos que están descuidados aun en nuestro territorio.

Sin embargo, instituciones como la Cámara del Libro van trabajando de a poco para poder cubrir ciertas falencias y descuidos de las autoridades en este aspecto. Durante la última Feria del Libro en Cochabamba, en octubre del 2018, el evento registró más de 40.000 visitantes. Cantidad que superó las expectativas de los organizadores y llenó de esperanzas a los escritores y editoriales.

El hábito de la lectura es considerado como el único en el mundo capaz de nutrir la mente de las personas. Y a su vez, el conocimiento es el único poder capaz de crear hombres libres que trabajen constantemente por la mejora de su entorno. Ya sea con libros digitales o libros impresos, se debe fomentar este hábito que últimamente está siendo olvidado.

La clave para leer un libro de forma correcta, es que capte nuestra atención y que el tema sea sumamente interesante para nosotros. Si las personas no quieren arriesgarse a comprar algún libro desagradable, la solución es explorar opciones en libros digitales primero en la red, también existen reseñas y resúmenes que recomiendan o no algunas obras. De esa forma, ya estando seguros, podrán proceder a la descarga o bien ir a comprarlo a la librería más cercana.

Y tú… ¿Prefieras los libros digitales o impresos? Cuéntanos en la sección de comentarios.

¡Saludos!

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